El grupo de fabricantes –todos ellos de la zona de Nueva York- hizo una declaración en el Congreso asegurando que la nueva normativa gubernamental –la Consumer Product Safety Commision, que entró en vigor el pasado mes de febrero- es demasiado compleja y supone una carga difícil de llevar para el sector. Se queja, entre otras cosas, de las numerosas pruebas que deben hacer para garantizar la seguridad de sus productos.
La normativa limita la cantidad de plomo y de ftalatos, bastante abundantes en productos plásticos, que pueden existir en artículos de confección y calzado.