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Resumen de la situación del textil en los países asiáticos

11/01/1999

Herwig Stolz estructuró en Barcelona una interesante ponencia divulgativa sobre los textiles asiáticos, fuertes competidores de nuestra industria, describiendo sus puntos fuertes y débiles.

Herwig Stolz -director general de la ITMF- sintetizó en Barcelona la situación del textil asiático a partir de un congreso al que asistió en Australia. A partir de lo que aprendió de profesionales de cada uno de los países, Stolz estructuró en Barcelona una ponencia divulgativa de la situación de estos textiles, fuertes competidores de nuestra industria.

En general, la economía asiática tiene sólo una importancia relativa dentro de la economía global (sólo genera el 27,6% del PIB mundial) y depende fuertemente del comercio.

Sus principales problemas son la falta de una organización supranacional como la UE o el NAFTA; la ausencia de marcos legales como el del Tráfico de Perfeccionamiento Pasivo; y la inexistencia de una moneda central fuerte.

Sus puntos fuertes, al mismo tiempo, son el desplazamiento de la capacidad productiva hacia sus países de costes más bajos, su capacidad para aumentar el nivel de calidad, la promoción del comercio exterior; y la posible creación de una alianza arancelaria continental.

Por muy dura que sea, la presente crisis es también una oportunidad de crecimiento, pero para ello hace falta un período prolongado de inversiones y la eliminación de capacidad de producción obsoletas o no utilizadas.

Ahora vayamos a analizar la situación de algunos países y zonas geográficas.

China

El textil es uno de los principales motores industriales de China, pero su balance global es deficitario: en 1997 sus pérdidas ascendieron a 240 millones de dólares. En el último año, el número de fábricas ha pasado de 3.200 a 2.800, y su contribución a las exportaciones totales ha bajado del 25 al 20%.La hilatura -el subsector con más pérdidas- tendrá que perder 10 millones de husos hasta el 2001; tejeduría y género de punto siguen siendo muy débiles. La confección, en cambio, está aumentando su importancia y sus beneficios. El subsector de fibras químicas es el único claramente rentable.

Taiwan

El textil supone el 9% de toda la industria manufacturera, con un superávit significativo en su balance comercial exterior. Hilatura, tejeduría y género de punto han incorporado con éxito el hilo de filamento continuo. Aunque la crisis asiática le ha afectado menos que a otros países, sus exportaciones han bajado entre un 5 y un 20%. Las fibras químicas sufren exceso de capacidad.

Hong Kong

Como resultado del traslado de las fábricas grandes a países de bajo coste, en Hong Kong sólo subsisten las empresas pequeñas, con menos de 20 trabajadores. El sector textil sigue siendo el más importante en la estadística exportadora gracias a la modernización del utillaje.

India

India posee el 20% de la capacidad mundial en textiles de cabecera. El sector textil supone el 20% de su censo industrial, aunque genera sólo el 2% del PIB. Sus puntos débiles son la baja productividad en el cultivo del algodón, la mala calidad del desmotado, la mala gestión del sector y el desarrollo insuficiente de las infraestructuras. Sus principales ventajas son la orientación exportadora de sus empresas, su creciente oferta de fibras sintéticas y el buen posicionamiento de su industria confeccionista gracias a su amplia base de hilados, fibras y tejiodos.

Indonesia

El sector textil es el que ha liderado la industrialización del país, con un balance exterior muy favorable. En 1997 la confección generó el 35% de las exportaciones textiles. Las fibras químicas tienen también una gran importancia.
La crisis financiera ha generado una serie de problemas graves: la pérdida de confianza en el sistema bancario, las cancelaciones de pedidos por parte de compradores internacionales, el incremento de los costes financieros, la escasez de materias primas, el aumento de los costes de producción, el colapso de la distribución y la caída de la demanda interna en un 30%.

A medio plazo, si quiere sobrevivir, la industria textil debe modernizar su maquinaria, mejorar la productividad, mejorar la disponibilidad de materias primas, desarrollar la industria auxiliar y fomentar las zonas textiles especializadas.

Japón

La industria textil japonesa -igual que todo su sistema económico- afronta un período de ajuste duro, que incluye el rápido incremento de las importaciones de productos textiles y confeccionados extranjeros. Su tasa de penetración ha pasado del 37% en 1990 al 61% en 1997.

Las empresas están salvando sus balances a base de prescindir de las actividades menos rentables y de producir en países cercanos de costes básicos. El MITI ha hecho 4 sugerencias básicas a este sector: incrementar la capacidad de respuesta rápida, mejorar la política de empleo, participar en el negocio textil asiático y crear nuevas oportunidades de negocio.

Las empresas confeccionistas, además, deben ofrecer productos que no pueda suministrar ningún otro competidor; las fabricantes de textiles de uso industrial deben reforzar sus vínculos con el sector de automoción.

Corea

En los años ?60 y ?70 la industria textil tuvo un papel destacado en el desarrollo económico del país. En los años ?80 sufrió una importante pérdida de competitividad; en los ?90 creció la presencia de los productos y licencias extranjeros. En estos últimos meses el consumo nacional ha bajado un 50% y las importaciones un 45%.

A pesar de todo, la industria textil coreana sigue siendo el séptimo productor mundial y el cuarto exportador. Sus actuales retos son la modernización de la moda, la renovación de la tintura, el desarrollo de nuevos materiales, la introducción de un sistema de respuesta rápida, la flexibilización de la producción y la internacionalización de las empresas.

Paquistán

El sector textil genera el 8,5% del PIB y el 68% de las exportaciones de Paquistán pero supone sólo el 1,9% del mercado textil global. Su producción textil tiene mala imagen por sus limitaciones en gama de producto, calidad, diseño y competitividad. Hace falta, por lo tanto, una política macroeconómica estable, una mejor fin anciación, una política textil equilibrada, una mayor presencia de las inversiones extranjeras y una mayor inversión en utillaje. La industria textil páquistaní necesita también un mejor acabado de los productos, una política de certificación ISO, una mayor orientación al cliente y el desarrollo de sus recursos humanos.

Conclusiones

Por muy dura que sea la crisis actual, proporciona una oportunidad única para ajustar la capacidad de oferta a las necesidades reales del mercado y para eliminar los pesos muertos con los que las economías asiáticas han cargado recientemente. Para ello será preciso:

- un período prolongado de inversiones a los bajos niveles en que han caído recientemente.

- y, finalmente, la eliminación de las capacidades de producción obsoletas o no utilizadas.

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