La marca nació en 1949, impulsada por la familia Kretz, fabricante de corsetería desde hacía varias generaciones, exactamente desde 1876, cuando M. Gamichon comenzó a realizar tejidos de punto extensible en su fábrica de Romilly, en el Aude. Como todavía no existía el elastano, empezó a perfilar las primeras técnicas de vulcanización y a usarlas en el proceso de fabricación, trabajando a lo largo de su vida para intentar mejorar sus innumerables propiedades aplicadas al desarrollo de lencería femenina. A partir de 1890, colaboró con su sobrino, el primer representante de la familia Kretz.
Respaldada por su saber-hacer y su experiencia en el oficio, Chantelle no tuvo ningún problema en ser valorada y apreciada por las mujeres. Muy poco tiempo después, a principio de los años 50, es ya reconocida como una marca anticipada a sus tiempos: la marca de la faja que no se sube.