Lollipops, consciente de las dificultades económicas que afectan actualmente al mercado español -y con el fin de animar y agilizar la apertura de nuevas tiendas-, ha cambiado su política de franquicias, reduciendo al 50% los gastos del empresario a la hora de abrir una nueva tienda y ofreciéndole unas condiciones de colaboración como “afiliado” muy interesantes y económicas, que suponen mucho menos riesgo para los emprendedores.
Con tan sólo 35.000 euros (la mitad de la inversión mínima anterior) es posible abrir una tienda Lollipops. Esta cantidad incluye el canon de entrada, los derechos de exclusividad de marca, la obra y mobiliario del local y todo el sistema informático.
Además, desaparecen los “royalties” propios del sistema de franquicias: el afiliado corre con los gastos de su establecimiento, pero Lollipops asume todos los gastos referentes a entregas de mercancía, escaparatismo y merchandising.
La central de Lollipops, por otra parte, corre con todos los gastos de promoción de la marca (RRPP a nivel nacional, publicidad, etc).
El afiliado es depositario del producto. Selecciona qué productos de Lollipops desea tener en su tienda, pero no tiene que pagar por ellos, los recibe en depósito. Al final de la temporada, Lollipops se encarga de la recogida de todo el excedente. En este sentido, Lollipops corre con todos los gastos de entrega de mercancía y de recogida de todo el stock sobrante al final de cada temporada.
La ganancia sobre el volumen de negocio (antes de impuestos) se fija en el 50% para el afiliado (tanto en temporada alta, como en período de rebajas o promociones). Los pagos se realizan mediante transferencia bancaria cada 15 días.