La mitad de los ceses se producirían en la factoría de Vilafranca y la otra mitad en las instalaciones de Castellón. Según un comunicado de la empresa, “la medida está basada en causas económicas, productivas y organizativas”.
Los trabajadores afectados pertenecen a los dos centros de trabajo de las áreas productivas, logística, administrativas y de ventas. Tras esta acción, la empresa considera que ha finalizado el proceso de reestructuración que ha venido ejecutando durante los últimos cinco años y que le permitirá afrontar los próximos ejercicios con una estructura “acorde a los niveles actuales de demanda, que se ha visto muy afectada durante los dos últimos ejercicios como consecuencia de la crisis de consumo”.
Tras la ejecución de la medida, la compañía mantendrá un nivel de empleo de 650 personas, la mayoría de las cuales pertenecen al centro de trabajo de Vilafranca, donde se encuentra ubicada la fábrica de medias y calcetines.
En una asamblea de trabajadores, los representantes sindicales de CCOO y la UGT informaron sobre los planes de la compañía. No se descarta que en este proceso parte de los ceses laborales se puedan convertir en prejubilaciones que podrían afectar a entre 30 y 40 trabajadores, según la información inicial de los sindicatos. La empresa ha comunicado que hasta el próximo martes los trabajadores se podrán adherir de manera voluntaria al ERE.
El proceso conlleva el traslado de toda la producción hasta las instalaciones de Vilafranca. Mientras, el centro de trabajo de Castellón acogería las oficinas y el centro logístico.
Pese a la cifra inicial, ahora se abre un periodo de negociación con los sindicatos en el que se determinará de manera definitiva el número de trabajadores afectados por el ERE. Así mismo, el expediente deberá contar con la aprobación final de la Generalitat Valenciana.
Éste es el segundo ERE que la empresa de íntimo y calcetería presenta en poco más de un año. A principios de 2009, despidió a 92 trabajadores y, a finales de mayo, conseguía una inyección de nueve millones de euros con los que poder afrontar sus entonces problemas de liquidez inmediatos. También logró acuerdos de aplazamiento de salarios, deudas y pagos con trabajadores y proveedores, Hacienda y Seguridad Social, entidades financieras, la Diputación de Castellón y la Generalitat Valenciana.
Pero los problemas de Marie Claire no empezaron en 2009. De hecho, ya en 2005, el gobierno autonómico y la Diputación ayudaron a la empresa a refinanciar sus deudas y evitar el cierre.
UGT considera desmesurado el ERE
El sindicato ha explicado a través de un comunicado que “no está dispuesto a aceptar esta nueva reducción de puestos de trabajo, después de que hace tan sólo un año ya hubiese alrededor de 90 despidos”.
El secretario general de la Federación de Industria y Afines (FIA) de UGT Plana Alta Maestrat-Els Ports, Francisco Sacacia, ha apuntado que no están de acuerdo en que cada año se presente un expediente de regulación, porque consideran que “la empresa no ha de ser rentable a costa de reducir el número de trabajadores”.
El representante sindical ha recordado que, a partir de ahora, hay 30 días para que los sindicatos y la empresa negocien la propuesta de la firma textil y, en este sentido, desde UGT se ha apuntado que se está dispuesto a negociar con los empresarios bajas voluntarias de los trabajadores que quieran optar por formar parte del ERE y la posibilidad de que los trabajadores puedan acogerse a las prejubilaciones e, incluso, a la jubilación, pero no acepta las condiciones del expediente.
UGT considera que “no sobra gente si se tiene en cuenta que se están trayendo prendas confeccionadas en el exterior y vendiéndolas”. El sindicato ha anunciado que luchará “para que haya el menor número de despidos posibles tras la presentación de este nuevo ERE por parte de la empresa”.