El certificado acredita que el fabricante o detallista que la usa cumple las regulaciones existentes respecto a los componentes químicos del calzado y a las sustancias restringidas.
Uno de los grandes retos actuales del sector del sector es navegar entre las numerosas y exigentes regulaciones existentes respecto a sus componentes químicos: por ej. REACH en Europa y CPSIA en Estados Unidos, a las que hay que sumar las normas de cada gran cliente del sector. “La creciente preocupación respecto a los potenciales riesgos provocados por los componentes químicos ha disparado el desarrollo legislativo, dice Kapil Bansal, director de ventas del sector de Softlines de TÚV SÚD. El respeto a la legislación se complica aún más por la complejidad de la cadena de suministro.
La Footwear Mark se concederá sólo después de un proceso de test químico de los productos y de un programa de inspección de las fábricas. El test vigilará especialmente la presencia de las sustancias prohibidas o reguladas en las varias normativas existentes. Su validez exigirá la renovación anual de la inspección a las fábricas y la inspección esporádica de algunos de sus productos.
El sistema está pensado para todo tipo de actores del sector y para todo tipo de calzado, desde las sandalias de plástico a las botas de cuero.