Este volumen incluye seis estudios sobre otras tantas empresas de todo el mundo que usan el código SA8000 para cumplir sus compromisos con Global Compact. "La experiencia de estas empresas demuestra que la certificación SA8000 constituye una herramienta excelente para cumplir los compromisos adquiridos e informar sobre ellos”, afirmó Eileen Kohl Kaufman, directora ejecutiva de SAI.
Entre esas empresas –que son casi siempre de tamaño medio– se encuentra la textil turca Yesim.
A través de su participación en el UNGC y su posesión del certificado SA8000, demuestran que empresas de sectores y países muy distintos pueden pasar de las ideas a la acción. "Desdde el año 2000, la iniciativa Global Compact ha animado a las empresas a comprometerse con los principios fundamentales relativos a los derechos humanos, las relaciones laborales, la protección del medio ambiente y la lucha contra la corrupción, señaló John D. Sullivan, director ejecutivo de CIPE: "Nuestra publicación conjunta subraya con algunos casos de éxito cómo la responsabilidad social corporativa puede formar parte integral de la estrategia empresarial y ayudar al buen clima empresarial”.
Los casos estudiados ilustran la utilidad de los estándares voluntarios para mejorar la actitud social de las empresas en entornos muy variados. También constituyen un buen argumento para convencer a todos de que la RSC mejora las ventas, la satisfacción de los empleados, las relaciones con la comunidad y, en fin, la buena fama de las empresas y de sus marcas. En palabras de Mike Patrick, director de RSC de TNT Express, "el reto de este siglo es reconocer la conciliación de las demandas sociales y medioambientales con las demandas puramente empresariales”.